Corporación Alta Ley participa en la mesa redonda del Foro Económico Mundial sobre minerales críticos en América Latina
América Latina concentra cerca del 40% de la producción mundial de cobre, pero solo alrededor del 10% de la refinación mundial. Cómo cerrar esa brecha fue el eje de la mesa redonda internacional convocada por el Foro Económico Mundial (WEF) en la Unidad Santiago de la Universidad de Concepción, en la que participó David Sepúlveda, líder de gestión y regulación minera de la Corporación Alta Ley.
El encuentro reunió a representantes de los principales gremios y empresas de la minería y la energía, organizaciones multilaterales, universidades, delegaciones gubernamentales de América Latina y autoridades de la Unión Europea, con la Universidad de Concepción como entidad colaboradora. Su objetivo fue profundizar en el reporte global Advancing Latin America’s Critical Minerals Potential, elaborado por el WEF en coordinación con la CEPAL y en colaboración con McKinsey & Company, sobre la base de nueve meses de consultas con más de 120 expertos de 30 países. Sus principales conclusiones fueron presentadas en Chile en el marco de la Conferencia de Ministros de Minería de las Américas (CAMMA).
Durante la jornada, Sepúlveda respaldó las oportunidades de encadenamientos productivos que plantea el estudio respecto a la minería y energía, e incluso relevó su extensión a industrias como la construcción y el desarrollo de infraestructura habilitante.
Además, sostuvo que “cerrar la brecha entre extraer y refinar requiere capital, y también condiciones habilitantes para que los proveedores tecnológicos —MineTech— puedan movilizarse dentro de la región”.
Por último, propuso que en particular “Chile ha acumulado conocimiento tecnológico y experiencia en diseño normativo e institucional. Ese es un activo que la región puede aprovechar y que podemos poner en valor”.
Las claves del reporte para movilizar inversión
El reporte, publicado el 26 de agosto de 2026, define seis áreas prioritarias de acción: infraestructura, tecnología e innovación, financiamiento, política pública, impacto social y talento, ilustradas con 15 casos de estudio. Entre las barreras que identifica figuran las restricciones de agua y energía, la baja inversión en I+D, la fragmentación de los ecosistemas de innovación y la complejidad regulatoria sumada a la divergencia de marcos entre países.
- Infraestructura compartida. Corredores logísticos, sistemas de agua y redes de energía renovable, para reducir costos operacionales y mejorar el acceso tanto de empresas como de comunidades.
- Financiamiento con menor riesgo. Ampliar los mecanismos que permitan movilizar capital —alianzas público-privadas, financiamiento combinado y contratos de compra de largo plazo—, con un papel relevante de la banca multilateral.
- Política pública habilitante. Claridad regulatoria, armonización de procedimientos aduaneros y de transporte, y mejor acceso a datos geológicos, para reducir incertidumbre y demoras.
Por sobre las seis áreas, el reporte sitúa la colaboración regional como el habilitante decisivo: las capacidades nacionales son complementarias antes que competitivas, y es sobre esa complementariedad que la región puede construir ecosistemas de minerales críticos competitivos. El punto de fondo es ir más allá de la extracción: la oportunidad no está en producir más minerales críticos, sino en construir ecosistemas más sólidos en torno a ellos.
Innovación y talento: la agenda pendiente
La mesa relevó la transferencia tecnológica mediante colaboración entre academia, empresas y proveedores. El reporte incorpora como caso de estudio una tecnología de la Universidad de Concepción para el procesamiento de concentrados de cobre con hidrógeno verde, sin emisiones de fundición ni generación de escorias, reconocida por UpLink —la plataforma de innovación del propio WEF— y hoy en fase de pilotaje para su validación industrial con Codelco, BHP Minerals Americas y Aurubis, y financiamiento de Corfo. El documento la describe como un modelo de colaboración replicable para acelerar el desarrollo y la comercialización de tecnologías en las cadenas de valor de minerales críticos.
El talento fue el otro eje destacado. El reporte advierte una escasez aguda de geólogos, ingenieros químicos y líderes de ejecución de proyectos de nivel medio y superior, en un contexto donde los profesionales con experiencia se jubilan y el flujo de titulados no alcanza a reemplazarlos, mientras la digitalización aumenta la demanda por capacidades escasas en toda la región.
El propio reporte sostiene que la generación de valor no se agota en la refinación: los ecosistemas de proveedores mineros —equipamiento, ingeniería, servicios y soluciones digitales— generan también valor económico, empleo calificado, innovación y capacidad exportadora. Articular ese ecosistema en Chile es el propósito de Corporación Alta Ley, corporación público-privada sin fines de lucro que coordina, promueve y asesora al sector público, al sector privado, a las universidades y a la sociedad civil en materia normativa, regulatoria y de políticas públicas. Su participación en esta mesa responde a ese rol y al objetivo de generar las condiciones habilitantes que permitan a Chile transitar desde una economía basada en recursos naturales hacia una basada en el conocimiento, con una minería virtuosa, inclusiva y sustentable.


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