T2CM: La cruzada por transformar relaves mineros en materiales de construcción
La iniciativa, que nació del BHP Tailing Challenge 2021 y se desarrolló junto al DICTUC, concluyó con éxito y con resultados que aportan valor a la industria minera y a la construcción: demuestra que los residuos mineros sí se pueden transformar en materia prima para la construcción.
El próximo paso: contar con una normativa que defina protocolos de uso, e incentivos -como criterios de economía circular en licitaciones- que generen demanda real por estos nuevos materiales.
Después de años de investigación y desarrollo, el proyecto T2CM («Tailings to Construction Materials») -liderado por la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Pontificia Universidad Católica (DICTUC) y BHP- llega a su etapa final con resultados que podrían cambiar la forma en que la industria de la construcción usa sus materias primas.
T2CM nació con un objetivo concreto: transformar relaves mineros en materiales aprovechables para la construcción, específicamente como reemplazo de cemento y agregados artificiales. «Se busca transformar un residuo de la minería en una materia prima con potencial de uso en otro sector productivo de gran relevancia», explican Loyola y Morales.
El desafío no es menor. Chile cuenta con cerca de 800 tranques de relaves en su territorio, mientras que la industria de la construcción enfrenta su propia huella ambiental, entre las emisiones de CO₂ del cemento y el impacto de extraer agregados naturales. T2CM propone una respuesta que conecta ambos problemas bajo un enfoque de economía circular.
Conversamos con Estefanía Loyola, Jefa de laboratorio de la iniciativa y Jefa de análisis en el desarrollo de la planta piloto, y Luis Morales, Investigador asociado e Ingeniero de proyectos de la planta piloto, sobre el camino recorrido y lo que viene.
El rol de Alta Ley: de la investigación a la normativa
Para el equipo, el aporte de la Corporación Alta Ley fue clave en un momento decisivo: la invitación a integrar el comité técnico que actualizó la norma NCh163 sobre agregados para hormigones. Ahí, T2CM logró incorporar formalmente la posibilidad de usar agregados de relave en mezclas de hormigón, siempre resguardando el desempeño técnico del material.
«La Corporación Alta Ley ha sido fundamental en mostrar las problemáticas de la industria e impulsar iniciativas que buscan solucionarlas», destacan, señalando además su rol en dar visibilidad nacional e internacional al proyecto.
De la escala de laboratorio a la planta piloto
El camino no estuvo exento de obstáculos. Cuando comenzó la iniciativa existían referencias internacionales, pero la normativa chilena aún no contemplaba el uso de relaves como materia prima. El trabajo se apoyó en la experiencia previa de los directores técnicos del proyecto -los profesores Álvaro Videla, Felipe Vargas e Iván Navarrete- y avanzó progresivamente desde el laboratorio hasta la escala piloto, ajustando parámetros hasta alcanzar la calidad de producto actual.
La colaboración que lo hizo posible
T2CM nació directamente del BHP Tailing Challenge 2021, y esa colaboración entre la UC y BHP se mantuvo hasta el desarrollo de la Planta Piloto. Para el equipo, el hallazgo más significativo fue «entender nuestra capacidad productiva y el desarrollar productos en gran escala para ser empleados en un entorno relevante»; además, destacan el valor de que grandes industrias trabajen junto a la academia para llevar la innovación a terreno.
Lo que viene
De cara al futuro, el equipo es claro sobre lo que falta: normativa que defina protocolos de uso, e incentivos -como criterios de economía circular en licitaciones- que generen demanda real por estos nuevos materiales. Ahí, según Loyola y Morales, Alta Ley puede seguir cumpliendo un rol clave como plataforma que conecta a la academia con la industria y difunde los aprendizajes de este tipo de proyectos, ayudando a bajar las barreras de entrada para las iniciativas que vienen.


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