Chile y Brasil: innovación que genera negocio, no solo pilotos

Por Mateus Farias y Vinícius Roman, Neo Ventures

Llevamos más de una década construyendo la innovación abierta de la minería en Brasil. En ese camino, apoyamos la creación del primer Hub de innovación abierta del mundo para la minería, ejecutamos más de 150 proyectos de innovación abierta y estructuramos un ecosistema con más de 50 actores entre mineras, proveedores y startups. Aprendimos, en la práctica, algo que los diagnósticos del sector confirman pero que pocos han logrado resolver: la innovación no ocurre en laboratorios aislados ni en silos desconectados del negocio. Ocurre cuando una tecnología entra a la operación, cumple un indicador real y escala.

La Exposibram 2026 nos permitió recibir a cinco empresas chilenas, Bruna, ChucaoTech, DUHOVIT, Konatec y RMES Analytics, dentro del ecosistema que operamos en Brasil. Visitamos juntos el Centro de Innovación SENAI, el Escalab de la UFMG, la BH TEC y una Mining Tech brasileña que hoy opera con contratos activos en múltiples mineras. No fue una visita institucional. Fue una inmersión en cómo funciona, en la práctica, un ecosistema donde la innovación genera negocio.

Lo que observamos en ese intercambio fue estratégicamente importante. Las soluciones chilenas tienen madurez técnica real y potencial de exportación claro. La brecha no está en el producto. Está en el acceso al primer cliente y, sobre todo, en la capacidad de sostener el relacionamiento comercial en el tiempo. En Brasil, el primer contacto puede lograrse en una feria. El contrato llega meses después, construido sobre conversaciones frecuentes, visitas presenciales y una confianza acumulada de forma deliberada. Quien no entiende esa dinámica pierde el negocio sin saber por qué. Quien la domina, escala.

En todos estos años operando el Mining Hub y áreas de innovación de diferentes empresas mineras, desarrollamos un modelo donde ningún piloto inicia sin un compromiso previo de adopción por parte de la minera. Ese mecanismo, que llamamos Scale Agreement, transforma la relación entre proveedor y compañía minera: deja de ser una evaluación y se convierte en una asociación con resultado comprometido. El ecosistema chileno tiene todos los actores para construir algo equivalente. Lo que falta es el mecanismo que los articule en torno a desafíos reales de competitividad.

Brasil y Chile no compiten en minerales. Compiten, juntos, por ocupar el espacio que el mundo está dejando libre fuera de Asia. Construir ese puente bilateral, conectando las Mining Techs chilenas con el mercado brasileño y llevando el método brasileño de innovación aplicada al ecosistema chileno, es el trabajo que tenemos por delante. Y es el trabajo para el que estamos preparados.

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